A veces, confiamos en la palabra dada o en un documento firmado, pero la otra parte simplemente no cumple. Es una situación frustrante que genera impotencia. Hoy queremos contarte un caso reciente de nuestro despacho para demostrarte que, con la estrategia adecuada, la justicia llega y pone las cosas en su sitio.
Un contrato ignorado
Una cliente acudió a nosotros preocupada porque, tras firmar un contrato, la otra parte no estaba cumpliendo con lo pactado. El diálogo se había agotado y necesitaba una solución legal efectiva.
Nuestro compañero, el abogado Antonio Fernández Álvarez, tomó las riendas del asunto. En mayo de 2023 presentamos la demanda ante los juzgados para reclamar lo que era justo para nuestra cliente.
Qué pasa cuando el contrario desaparece
Algo curioso de este caso es lo que en términos legales se llama rebeldía procesal. Explicado de forma sencilla: cuando el juzgado notificó a la persona demandada, esta decidió no contestar ni defenderse.
Mucha gente piensa que si el contrario no respira, el proceso se paraliza. ¡Al contrario! Si se gestiona bien, esto puede agilizar las cosas. Al no presentar oposición, el camino hacia la sentencia se despeja si las pruebas documentales que aportamos son sólidas.
Sentencia en menos de un año
Gracias a que presentamos toda la documentación correctamente desde el principio, el proceso avanzó sin trabas innecesarias.
- La vista: Se convocó la audiencia en el Juzgado de Primera Instancia de Majadahonda el pasado 11 de marzo de 2024.
- La rapidez: Ese mismo día, tras verificar que la otra parte seguía sin aparecer y revisar nuestras pruebas, el caso quedó visto para sentencia.
- La victoria: La Magistrada dictó sentencia con fecha 11 de marzo, el mismo día del juicio, dándonos la razón.
Conclusión
En menos de un año desde que el juzgado admitió el trámite, nuestra cliente ya tenía su sentencia favorable.
Este caso demuestra que demandar no siempre significa meterse en un laberinto de años de espera. Si tienes un contrato que no se está cumpliendo, no lo des por perdido. En nuestro despacho hablamos tu idioma y luchamos por tus intereses para que tú solo tengas que preocuparte de recuperar tu tranquilidad.
¿Te ha pasado algo parecido? Contáctanos y estudiemos tu caso.
«Este caso demuestra que demandar no siempre significa meterse en un laberinto de años de espera. Si tienes un contrato que no se está cumpliendo, no lo des por perdido.»